Fedrigoni

El papel y el planeta

Del plástico al papel, del fósil a la fibra

Conseguir una economía sostenible y circular requiere una acción inmediata y una reflexión a largo plazo sobre los materiales que usamos.

Por John L. Walters.
Ilustraciones de Mike McQuade

Los ecologistas, progresistas y futurólogos de las esferas pública y privada llevan tiempo avisando de que debemos reducir nuestra dependencia de los materiales fósiles, como el plástico, además de limitar las emisiones y residuos cuestionando el uso de cada producto. El escritor estadounidense Bruce Sterling, en su libro de 2005 Shaping Things, defendía que debemos examinar con ojo crítico todas las etapas del ciclo de vida de cada producto, desde la idea al vertedero, desde la fabricación a la reutilización.

La tendencia “del plástico al papel” no es ni mucho menos nueva, pero queda ahora más patente si vemos cómo las empresas envasan y exhiben sus productos, usando papel y cartón cuando la norma solía ser el plástico. En sectores como la alimentación, la moda, la tecnología o la cosmética (en los que el diseño de packaging es una parte crucial del atractivo del producto), los diseñadores deben deliberar más sobre los materiales que usan.

Juan Mantilla, jefe de creatividad en Kiko Cosmetics (ver Pulp 15), comenta que no muchos diseñadores pensaban en el ciclo de vida de un objeto hasta hace muy poco. “En pocas palabras”, explica Mantilla, “deberías empezar a diseñar pensando en cómo el objeto, ya sea una publicación, etiqueta o caja, acabará sus días”.

Mattia Bernardi, socio adjunto en la consultoría Bain & Company, comenta algo parecido: “Los productos de papel innovadores pueden sustituir a los papeles plastificados tradicionales usados para muchas cosas, desde cubiertas de libros a envases individuales de chocolatinas o suplementos, desde etiquetas de ropa a bolsas de la compra, a medida que pasamos de materiales compuestos a monomateriales renovables”.

Podríamos reformular “plástico a papel” como “fósil a fibra”. Existe una necesidad urgente de sustituir el plástico con materiales no derivados de combustibles fósiles, y el papel, tal como lo explicó Chiara Medioli de Fedrigoni en Pulp 19, es un recurso renovable. A pesar de su ubicuidad y utilidad – sobre todo para los equipos de protección individual (EPI) –, el plástico contribuye al calentamiento global con su fabricación, ya que la contaminación por plástico produce graves daños medioambientales, tal como han demostrado numerosos documentales e informes sobre los devastadores efectos de los residuos plásticos en la vida marina.

Breaking The Plastic Wave (informe de 2020 de The Pew Charitable Trusts and Systemiq) descubrió que el 21 % de los plásticos son económicamente reciclables, pero solo se recicla un 15 %. Por otra parte, cada año se vierten más residuos plásticos en los mares. “Si seguimos así, para el año 2050 habrá más plásticos que peces en el mar”, afirma Ellen MacArthur, conocida navegante y fundadora de la Ellen MacArthur Foundation, cuyo informe de 2016 Rethinking The Future of Plastics es un gran referente.

Objetivos ambiciosos

La asociación europea de fabricantes de papel Cepi anunció hace poco 4Evergreen, una alianza intersectorial para promover envases de fibra que sustituyan al plástico de un solo uso. Esto se produjo en respuesta al aumento de la concienciación entre los consumidores y la Directiva sobre los plásticos de un solo uso de la Unión Europea (2018), apoyada por la mayoría de los parlamentarios europeos. La directiva obliga a los estados miembros de la UE a prohibir productos como cubiertos, vasos y platos de plástico para el año 2021 y conseguir un objetivo de una recogida del 90 % de botellas de plástico para 2029.

El pensamiento estratégico a largo plazo es esencial, pero Mantilla de Kiko prefiere un enfoque más práctico. “Hay cuestiones que pueden abordarse a corto plazo sustituyendo algunos plásticos por papel”, explica. “Pídele siempre a tus proveedores certificaciones sobre la facilidad de reciclaje o eliminación de los materiales (laminados, recubrimientos UV, pigmentos, polímeros, etc.)”.

Otra vía para reducir los residuos es mediante la innovación en los materiales. El año pasado, la empresa de bebidas Diageo anunció la creación de una botella reciclable de papel libre de plástico. Y hemos visto cómo los antiguos vasos de plástico están siendo sustituidos por vasos de papel a tiempo de la aparición de la directiva de la UE. Pero estos productos no carecen de problemas en relación con el efecto completo de sus materiales, fabricación y transporte. La diseñadora británica Sophie Thomas llama a la prudencia: “Solo porque el papel tenga un flujo de recuperación de residuos no significa que la energía y los recursos necesarios para fabricarlo en primer lugar sean inferiores o iguales”.

A diferencia del plástico y otros materiales fósiles, el papel procede de materias primas renovables. Sectores como la edición de revistas han trasladado sus envases al papel en los últimos años. Las principales empresas alimentarias se decantan cada vez más por los envases de papel en lugar de los de plástico siempre que pueden. Y las empresas que han derivado la producción hacia métodos más sostenibles tienden a ser premiadas con una mayor inversión.

En un foro en línea reciente para Fedrigoni, Bernardi (Bain) dio argumentos de peso para aspirar a objetivos ambiciosos. Explicó que la reducción de emisiones es muy compleja y que pasar de los materiales fósiles a los renovables, lo que incluye sustituir el plástico por papel, es solo un elemento más en el movimiento de las empresas hacia una economía más circular.

Estas cuestiones ya no son una preocupación periférica para los grandes negocios. A medida que los terribles efectos sociales y económicos de la emergencia climática quedan más claros, las empresas se ven empujadas por la legislación, por las exigencias de los consumidores y por objetivos duros para reducir las emisiones, los residuos y la huella de carbono. Es raro leer un informe de una compañía que no mencione la economía circular.

Tal como dijo Ellen MacArthur en el lanzamiento de Breaking The Plastic Wave: “Necesitamos circular todo lo que producimos, ya sea plástico o el componente biológico que lo sustituya. […] Esta es la visión a la que se han comprometido más de 450 organizaciones, incluyendo las compañías más grandes del mundo”. Conseguir una economía circular requiere un pensamiento a largo plazo, junto con una acción inmediata. Tal como afirma Juan Mantilla, es también una cuestión de diseño, oficio y ejecución.

Existe una necesidad urgente de sustituir el plástico por materiales no derivados de combustibles fósiles, y el papel es un recurso renovable.

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