Fedrigoni

Orgullosos de compartir

El estudio de diseño australiano Voice conoce bien el lenguaje y el valor del buen vino.

Por Kay Maxfield

El vino es un producto cultural. Tiene un valor en la mesa y refleja el tipode ocasión y su formalidad.

El estudio de diseño de Adelaide Voice entiende el poder de esta percepción y sabe lo difícil que es trabajar con una etiqueta de vino para captar la atención del consumidor, a través de su trabajo con algunos de los mejores viticultores del sur de Australia, la región vinícola más grande del país.

Hugh Hamilton Wines, Saint & Scholar y Tapi son algunos de los clientes “fundadores” del estudio. Hugh y Mary Hamilton venden cerca del 80 por ciento de sus vinos directamente a los consumidores, lo que ha proporcionado a Voice la oportunidad de relacionarse con los seguidores leales de la marca, con la libertad de crear lo que Scott Carslake (cofundador de Voice) llama “experiencias íntimas”. Esto ha incluido etiquetas frontales sin información ni tipografía de ningún tipo, una de las cuales es una hipnotizante trama geométrica de color plateado sobre negro.

Carslake explica:

“Fedrigoni hace un papel excelente para los proyectos en los que trabajamos. El tacto y el grosor de su papel es crucial al trabajar en etiquetas de alta gama. Ver el detalle y sentir la textura es esencial para la experiencia del consumidor.”

El vino ecológico Tapi, del enólogo Mark Kenneally, recibe su nombre de Tapuae-o-Uenuku, el pico más alto del nordeste

de la Isla Sur de Nueva Zelanda. La gama se vende exclusivamente por internet, lo que supuso un reto para Voice. “Tapi debía diferenciarse visualmente de manera clara del resto de vinos disponibles en la misma tienda online”, explica Carslake.

Llevar una botella de vino a una celebración refleja nuestra personalidad y cómo queremos que nos vean los demás

Scott Carslake

En la etiqueta de Tapi se ve una montaña multicolor, en la que cada vertiente luce un motivo diferente y donde las variedades de vino se distinguen por los diferentes tonos del cielo. Aunque los consumidores no pueden tocar la botella antes de comprarla, “el tacto es igual de importante, ya que la experiencia debe trasladarse del aspect en la pantalla a una etiqueta táctil en las manos del consumidor”, afirma Carslake.

Para Saint & Scholar, Voice eligió un enfoque diferente. Los elementos se inspiran en el arte de finales de la década de 1960 y principios de la de 1970 (cuando los enólogos alcanzaron la mayoría de edad), aunque Saint & Scholar pretende atraer a un consumidor milenial sofisticado.

Carslake afirma: “Llevar una botella de vino a una celebración refleja nuestra personalidad y cómo queremos que nos vean los demás. Sucede lo mismo en un restaurante con una botella de vino excelente con un diseño genial. Destaca, hablamos de él y nos sentimos orgullosos de compartirlo”.

BACK