Fedrigoni

No te adaptes

Con una competencia feroz entre productos, ¿cómo consigue el estudio de diseño Stranger & Stranger que destaque una etiqueta de solamente 10 cm en una botella de vino o licor?

Por Sarah Snaith

El estudio de diseño Stranger & Stranger (con oficinas en Londres, Nueva York y San Francisco) es un pionero en el diseño de packaging y etiquetas para bebidas alcohólicas de todo el mundo. Entre su lista de clientes encontramos grandes productores, como Martini, el tequila José Cuervo, el whisky Jack Daniel’s o el ron Kraken Black Spiced, además de otros menos conocidos, como el vodka Eristoff, el whisky Spicebox Canadian Spiced o los vinos Prayers of Saints and Sinners, que tienen una etiqueta que brilla en la oscuridad.

La filosofía del estudio – No te adaptes. Destaca– queda patente en soluciones gráficas con gofrados, laminados y troquelados. Su trabajo para clientes como el productor de whisky escocés Dewar muestra que puede destacarse de diferentes formas para distintos clientes. La investigación para la renovación mundial de Dewar en 2013 usó su archivo en Escocia, y las nuevas cajas de presentación, las etiquetas, las formas de las botellas y la tipografía a medida hacen referencia a la historia de la empresa. Stranger & Stranger es plenamente consciente  del consumidor objetivo del producto y de la potencial longevidad que una botella como el Ne Plus Ultra de 30 años de Dewar (impresa en Manter Savile Row Tweed Dark Grey) puede tener en los hogares.

El fundador de Stranger & Stranger, Kevin Shaw, y el director gerente del grupo, Ivan Bell, explican: “Para crear un buen envase para una bebida alcohólica, tienes que conocer en detalle al consumidor, tienes que saber cómo es su mundo y qué lo mueve, tienes que saber cuándo compra, cómo compra y lo que compra ahora mismo. Y luego hay que encontrar la fórmula mágica que hará que destaque entre las demás botellas del lineal y que la competencia parezca inferior”.

La experiencia táctil también es de importancia vital. Unas fascinantes ondas y remolinos dominan la delicada botella de vidrio del coñac Maison Ferrand Sélection des Anges, con angelicales querubines que aumentan su atractivo. La estética del premiado diseño de Compass Box No Name es más terrenal, con volutas de humo en relieve que surgen de un templo que aparece en la fantástica caja negra y la etiqueta, en alusión a la alquimia y la mezcla mágica de ingredientes. “El tacto es evidente en nuestra asociación con Compass Box”, cuentan Shaw y Bell. “Hemos construido un amplio repertorio de narrativas para la marca a lo largo de la última década con sus lanzamientos emblemáticos.

El elemento central de este envase es el papel elegido, ya que permite gofrados y relieves muy marcados, con una aplicación perfecta de tinta y laminados. La selección y especificaciones del papel de la etiqueta es de importancia vital para nosotros en todos los proyectos que llevamos a cabo para nuestros clientes a fin de complementar nuestra narrativa de marca.”


Stranger & Stranger se esmera en encontrar soluciones que hablen de las características únicas de una marca y su gama de productos. Para los whiskys de Redwood Empire, esto significó retratar al filósofo y naturalista John Muir (un gran defensor de las secuoyas [redwoods] de California) de diversas formas mediante ilustraciones xilográficas monocromáticas. En cambio, en el aperitivo Italicus Rosolio di Bergamotto, el peso recae en el diseño de la botella, que se remonta a las innovaciones en el sector del vidrio de mediados de la década de 1920, que dieron lugar a la invención de la producción automatizada de botellas. Estas botellas suelen tener una segunda vida: “Tenemos grandes éxitos”, cuentan Shaw y Bell, “pero solo consideramos que una marca es un éxito cuando la gente empieza a transformar las botellas en lámparas o se las tatúa. Mucha gente se ha tatuado el kraken, además de que se ha creado una gama completa de productos, incluyendo una cortina de ducha o una lámpara”.

Además de los trabajos encargados al estudio, crean productos de edición limitada como regalos a los clientes (como los bíters Bitter & Twisted) para celebrar la Navidad cada año. Shaw y Bell sostienen que, en el caso del alcohol, los consumidores casi nunca pueden probarlo antes de adquirirlo y las botellas pueden estar compitiendo con otro millar de botellas. Cada bodega “promete el mismo complemento afrutado perfecto para sus platos de carne” y los consumidores “juzgan el contenido basándose únicamente en un trozo de papel de 10 cm. Imagina si todos los libros y revistas de la librería tuvieran la misma sinopsis en la contraportada y no pudieras mirar en su interior”.

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