Fedrigoni

El papel y el planeta

La nueva serie de Pulp sobre sostenibilidad

Entrevista con Chiara Medioli de Fedrigoni sobre los desafíos de comprender las cuestiones medioambientales a la hora de recomendar, especificar y utilizar papeles.

Por John L. Walters
Ilustraciones de Rob Lowe alias Supermundane

Los ingredientes y la receta

“El compromiso de las personas con la sostenibilidad va a ser más fuerte tras la crisis causada por la pandemia”, explica Chiara Medioli de Fedrigoni. Las empresas están en el punto de mira en relación con los envases y materiales sostenibles, ya sean grandes fabricantes como Fedrigoni, marcas famosas que utilizan papel y cartón para la comunicación y el packaging, o pequeñas empresas, como los estudios de diseño, que desempeñan un rol esencial en la especificación de materiales y en el asesoramiento de su uso y consumo.

Así pues, hay que pensar bien para elegir el papel adecuado para cada trabajo. A veces, el papel virgen y no reciclado es la mejor opción para un libro o un catálogo de arte que va a ser conservado durante años; en otras ocasiones, el cartón reciclado es la opción más sensata para un envase que será desechado tras su uso. Medioli recurre a la analogía de un buen cocinero preocupado por usar buenos ingredientes, pero también conocedor de los comensales que consumen lo que ha preparado. “A veces la gente piensa que está haciendo todo lo que puede al preocuparse por el origen de los ingredientes, pero si cocinan algo indigesto (es decir, no reciclable) el problema es del otro”.

Para conocer el papel tenemos que entender de qué está hecho y la función de su materia prima en el panorama ecológico general. “Utilizamos agua, minerales y pulpa para fabricar papel”, explica Medioli. “El agua usada vuelve a su ciclo. Los minerales (para el papel estucado) son principalmente carbonato cálcico, básicamente piedra en polvo, y hay mucha piedra. La tercera materia prima es la pulpa, que procede de esa fantástica máquina que es el árbol, que es renovable”.

Fibras y bosques

Medioli explica que los humanos han dependido de los bosques durante miles de años, utilizando su madera para la construcción naval, la construcción y la producción de energía. En la actualidad, la producción de papel y cartón constituye el doce por ciento de la producción de madera de todo el mundo. Los primeros interesados en que los árboles de los bosques del mundo estén sanos y crezcan rápido son sus gestores. Durante la fase de crecimiento (los primeros diez a quince años), el árbol absorbe la mayor parte del CO2 de la atmósfera.

La fabricación de papel es esencialmente una reacción electroquímica entre fibras que permite que el papel quede unido. El uso de los árboles para pulpa es un avance relativamente reciente. En principio, las fibras procedían de trapos de algodón, cáñamo y lino (antiguamente de ropa vieja y más recientemente de los pequeños hilos de la parte desechable de las bolas de algodón, luego de que la industria textil haya extraído las mejores y más largas fibras esponjosas). Estas fibras recicladas, un verdadero ejemplo de economía circular, son lo suficientemente largas como para ser empapadas en agua y golpeadas; luego se entretejen, de forma natural, en un patrón aleatorio. Pero son caras. El proceso que utiliza la pulpa de la madera se descubrió a finales del siglo XVIII. La madera era más barata y podía satisfacer la enorme demanda de todo el papel necesario para libros y periódicos tras la revolución industrial, cuando la escolarización se generalizó en el mundo occidental.

Rendimiento, calidad y belleza: no se puede tener todo

La demanda de papel, procedente de bosques certificados bien gestionados, llegó primero de las editoriales que habían recibido presiones de grupos como Greenpeace o el World Wildlife Fund, así como también de sus propios clientes. Luego llegó el sector de los embalajes. No obstante, un entusiasmo irracional por los materiales reciclados puede crear problemas de calidad y utilidad que no siempre se entienden, en especial cuando el rendimiento y la estética entran en juego.

Los laboratorios técnicos de Fedrigoni han realizado numerosas pruebas de plegado y ranurado, demostrando más allá de cualquier duda que el papel fabricado con fibras frescas de bosques bien gestionados es tres veces más resistente a un plegado repetido. “El problema con las fibras recicladas es que tienes que devolverlas a un punto central”, explica Medioli. “Podrían destintarse, pero haga lo que se haga al final hay que volver a introducirlas en la pulper (pulpeadora): las vuelves a triturar y, al hacerlo, las fibras quedanmás cortas. Eso solo puede hacerse siete veces, tras las cuales las fibras son tan cortas que no se mezclan. Como el papel reciclado no incluye un adhesivo que explique que ya se ha reciclado tres veces y que solo le quedan dos usos, el papel reciclado tiene que ser una mezcla de fibras nuevas y viejas para funcionar. Cuanto mayorsea la proporción de papeles reciclados, peor será el rendimiento del papel”.

A Medioli le gustaría que los usuarios de papel entiendan que lo ideal es dejar el papel reciclado (que utiliza residuos post-consumo) de color gris o marrón, que funciona bien para cajas de envío o de zapatos, un mercado mucho mayor que el sector de los papeles especiales. “Si utilizas un blanqueamiento agresivo para producir papel blanco, consigues un peor rendimiento y un mayor impacto medioambiental porque el papel ha viajado más, y hay más residuos en las aguas debido al cloro”. Una forma de papel reciclado que evita este problema utiliza “residuos pre-consumo”. Ese papel, explica Medioli: “Se fabrica a partir de fibras recicladas o tiras de papel de alguien que todavía no ha impreso nada en ellos, o de restos de sobres troquelados que solo se han procesado una vez”.

Los diseñadores y las marcas tienen que reflexionar a fondo sobre sus prioridades a la hora de elegir los materiales. Medioli lo explica así: “En un mundo ideal obtendríamos un rendimiento fantástico con un papel cien por cien reciclado, además de un color consistente y precioso. Pero en la vida real eso no existe”.

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