Fedrigoni

Gente y papel: Isabella Bussi

“Todo el mundo sabe que las cosas han cambiado y que la sostenibilidad forma parte de nuestro negocio”

Entrevista de John L. Walters

Isabella Bussi es la directora de sostenibilidad del Grupo Fedrigoni, desde cuyo puesto ayuda a dirigir y orientar las estrategias y las políticas verdes de la empresa en una época crítica. Se incorporó al Grupo Fedrigoni en 2021, tras dieciséis años en la industria cementera. Su trabajo siempre ha sido ayudar a las grandes empresas a pasar de un negocio clásico a un negocio sostenible. Al finalizar sus grados en Ciencias Ambientales y en Ciencia y Tecnología Ambiental, Bussi hizo un máster en Economía y Gestión Ambiental en la Universidad Bocconi, el primer curso de este tipo disponible en Italia. 

Tras sus estudios de posgrado, trabajó para la fábrica de cemento Italcementi (Bérgamo), primero como especialista ambiental y luego como gestora de sostenibilidad con responsabilidad sobre los planes de mejora en 23 países. Más adelante desempeñó funciones parecidas en Heidelberg Cement en Alemania y en Buzzi Unicem, antes de incorporarse a Fedrigoni en abril de 2021. Su papel se centra en la sostenibilidad en todos los aspectos del negocio, desde la producción a la estrategia, respondiendo ante la dirección de la cadena de suministro y, al mismo tiempo, creando valor de acuerdo con los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) de la empresa. Tal como explica en esta entrevista, su trabajo se centra en datos, cifras, objetivos, contabilidad, comunicación y liderazgo. 

John L. Walters ¿Se había imaginado alguna vez haciendo este trabajo?

Isabella Bussi Sí, incluso antes de que se creara. Así que debe de ser algo que llevo en el ADN.

Antes había trabajado en la industria cementera…

Sí, el cemento es una industria a largo plazo, con un retorno sobre la inversión más lento, con un gran impacto ambiental y fuertes conexiones con la comunidad… como el papel. En comparación con otras industrias, como el gas o el petróleo, han sufrido una presión mayor en las últimas décadas, así que se han visto obligados a desarrollar un enfoque más sostenible.

Su papel no se limita a la sostenibilidad. ¿Cómo consigue mejorar y cambiar la cultura de la seguridad de las fábricas y talleres?

Hemos empezado a trabajar en un enfoque común para crear una cultura de la seguridad en el Grupo: sencillas reglas diarias para evitar riesgos… y sentir un gran orgullo por los fantásticos productos que producimos. 

Durante los últimos veinte años, hemos visto cómo las preocupaciones ambientales aumentaban y disminuian en visibilidad. Por ejemplo, las preocupaciones ambientales disminuyeron durante la crisis económica de 2008. 

Cierto, pero ahora el mundo está cambiando; todos los sectores del planeta han entendido y han visto lo costoso que puede ser el daño ambiental. El sector automotriz, el petróleo, el gas, el transporte y la siderurgia han vivido situaciones ambientales negativas que han afectado a su cuenta de resultados.

Bussi (con guantes de seguridad) inspecciona los residuos de pre-consumo de la fábrica.

¿Cómo consigue que una gran empresa se centre en la sostenibilidad? 

La única estrategia que sigo es prestar atención a las métricas. Solo estos parámetros pueden ayudarte a decir… Sí, tengo que acelerar esto, o sí, puedo vivir con esto otro y esperar seis meses. La cuestión candente es la siguiente: “¿Estamos midiendo todo lo que tenemos que medir?”. Tanto si se trata de un efecto medioambiental o social, si es importante, tiene que ser medido. 

Algunas empresas hacen un uso selectivo de las métricas…

Ese es el escenario de pesadilla que hay que evitar. Yo aspiro a comunicar con claridad el panorama general. Si tienes las métricas, puedes crear la imagen completa. Luego, una vez que tienes la imagen completa en la pantalla, puedes diferenciar entre prioridades. 

Cuando empezó en Fedrigoni, ¿cómo consiguió reunir los datos que necesitaba? ¿Fue complicado?

Al principio, siempre es una pesadilla. Me costó más de seis meses. Luego empezó mi trabajo. Primero estudié los nuevos objetivos. Hemos establecido nuestros objetivos para el 2030, pero también desarrollaremos objetivos hasta el 2040. 

Fedrigoni ha crecido tras su llegada, adquiriendo divisiones nuevas. ¿Significa eso que tiene que viajar más?

Sí, hoy mismo me dirijo en coche a una visita. Se trata de mejorar el mantenimiento y la limpieza de nuestras instalaciones, porque queremos que vengan más clientes a vernos a las fábricas papeleras. Si estamos produciendo los mejores papeles y materiales adhesivos, debería quedar reflejado en la calidad de nuestras instalaciones industriales. 

No basta con establecer los objetivos…

¡Tienes que verlo con tus propios ojos! Siempre…

Supongo que existe un elemento de comunicación, para mostrar que estos temas son serios… 

De hecho, la comunicación es clave, pero, como he aprendido, un liderazgo visible es la primera garantía para nuestros trabajadores y nuestros gestores de que la sostenibilidad es realmente una estrategia del grupo. El hecho de que me traslade a los lugares de producción, el hecho de que lleve el calzado de seguridad, y todo el equipo de seguridad, y visite la planta manda un mensaje alto y claro. Cuando eres visible, puedes comunicar. Estás liderando el cambio, no te limitas a pedir desde tu despacho que los demás hagan las cosas.

Lo cual es un trabajo duro…

Sí, pero es el trabajo más genial que hay. Te cuentan muchas cosas, ves el negocio de arriba abajo. Los auditores internos también ven el negocio de arriba abajo, pero ellos se centran en lo que ya ha pasado. Los especialistas en sostenibilidad tienen una visión doble: la histórica, pero también la estrategia, los próximos diez años, los próximos 30 años.

Lo que nos lleva al futuro. Se nos ha recordado a nivel mundial (con encuentros como COP26 en 2021) que hay que realizar cambios muy importantes —en el transporte, industria y en casa— para lograr eliminar los gases de efecto invernadero para el año 2050. ¿Qué le parece establecer una estrategia para el 2030 o el 2050 en una empresa como Fedrigoni?

El primer paso es la concienciación. Hemos establecido el objetivo de 2030 de reducir nuestras emisiones de CO2 en un 30 %. Hemos hecho algunas cosas, pero no es suficiente, por lo que tenemos que subir el listón. En paralelo, estoy implicada en el trabajo con los proveedores y les digo lo siguiente: “Chicos, a partir de ahora nos tenéis que proporcionar energía renovable a un precio razonable”. Nosotros les presionamos a ellos, y a ellos les presiona el mundo exterior, empezando por la Comisión Europea. 

¿Existe a veces una actitud frente a la sostenibilidad, como si fuera algo que no va con la gente, o lo entienden?

La respuesta es un punto intermedio. En Fedrigoni, todo el mundo sabe que las cosas han cambiado y que la sostenibilidad forma parte de nuestro negocio. Lo que no está tan claro es cómo puede contribuir cada uno. Cuando hablo con los trabajadores de la fábrica, siguen creyendo que existe una distancia insalvable entre la vida diaria de la fábrica y nuestra estrategia global de sostenibilidad. Parte de mi trabajo es salvar dicha distancia. De nuevo, el liderazgo visible que representa visitar el lugar y trabajar directamente con los trabajadores de planta de la fábrica es lo que comunica el mensaje. 

Algunos son reacios al cambio. ¿Cómo se hace frente a la resistencia? 

El secreto es dialogar con la gente, ayudarles a entender el por qué y en qué se beneficiarán ellos. La gente necesita tiempo y apoyo. 

Ejerce presión sobre los proveedores, clientes y otras partes implicadas, pero también existen presiones externas para que Fedrigoni sea más sostenible…

Hasta ahora, solo nuestras grandes marcas y clientes están presionando a Fedrigoni. Chanel, LVMH, grandes empresas como estas son las que piden productos más sostenibles, una visión más a largo plazo, un objetivo de CO2 más ambicioso. Fedrigoni está alineado con la iniciativa Science Based Targets [una colaboración con el Pacto Mundial de las NU y otros organismos que establecen los objetivos de reducción de emisiones para limitar el calentamiento global a menos de 2 °C por encima de los niveles preindustriales y se esfuerzan en limitar el calentamiento a 1,5 °C para el año 2030. Ver unglobalcompact.org.uk/science-based-targets/]. 

Clientes como Chanel ya están comprometidos con 1,5 °C. Las grandes empresas siempre piden mejoras, aunque no sucede lo mismo con otros proveedores o colaboradores. También se nos presenta una gran oportunidad desde el punto de vista de los inversores para el próximo año, ya que Fedrigoni lanzará una OPI para salir a bolsa.

Las cosas están cambiando rápido en el mundo de las inversiones. ¿Significa eso que las cosas van en la buena dirección para conseguir sus objetivos? 

Sí. ¡Incluso más rápido de lo que esperaba! 

Hemos llegado a un punto de inflexión definitivo.

¡Sí!

Volviendo a la afirmación de que siempre ha querido este trabajo, incluso cuando no existía, ¿puede decirse que ha alcanzado sus metas?

Sí y no. Está claro que me entusiasma mi carrera, especialmente porque soy una mujer en un mundo de hombres. He promovido la sostenibilidad, he hecho cambios, al menos despertando conciencias. (Por supuesto, el progreso lo hemos conseguido trabajando todos juntos). Sin embargo, solo estaré satisfecha al cien por cien el día que desaparezca el puesto de responsable de sostenibilidad. Aunque pueden quedar 50 años para eso. 

Volvamos a los productos que fabrica Fedrigoni: adhesivos y papeles magníficos. ¿Qué importancia tiene el reciclaje? 

Es la forma más sostenible para recuperar la fibra de celulosa y la práctica más noble porque se basa en el principio fundacional de la economía circular.

Hay muchas ideas falsas sobre el papel y la sostenibilidad. Algunos diseñadores que trabajan con papel incluso hablan de usarlo como si fuera una especie de vicio inconfesable, además de algo malo para el planeta. ¿Tenemos que cambiar nuestra opinión sobre el papel en relación con la sostenibilidad?

Estoy de acuerdo con la percepción de vicio inconfesable. Se ve como algo que no es realmente necesario, lo cual no es cierto. Se han hecho estudios clínicos durante la pandemia que muestran claramente que el arte y el dibujo son esenciales para [la salud, el desarrollo y] el bienestar de los jóvenes, para su salud mental. Lo digital no es tan efectivo. Y, en general, el papel goza de una popularidad recobrada, sobre todo entre los diseñadores de producto y packaging, como alternativa a los envoltorios de plástico que a veces incluyen laminados y otros materiales difíciles de separar (y, por tanto, de reciclar). Lo genial de las fibras de papel es que proceden de una fuente muy renovable: los árboles. No solo son perfectas para escribir, imprimir o dibujar sobre ellas, o para plegarlas y crear un envase, sino que también son compostables y biodegradables. Además, pueden ser recicladas varias veces, ya que existe una cadena para la recogida y el reciclaje del papel que lleva años funcionando muy bien gracias a los esfuerzos de la industria papelera. Lo que falta ahora es encontrar soluciones parecidas para otros materiales.

“La cuestión candente es la siguiente: ¿Estamos midiendo todo lo que tenemos que medir?”

Fotografía Francesco Brembati.

Pioneros circulares

Un libro sobre la industria de la moda relata la sostenibilidad en la producción

Por John L. Walters

Dobles páginas y cubierta del libro Circular Design for Fashion de Ellen MacArthur Foundation.

Desde su cubierta con relieve en blanco hasta su uso del papel FreeLife Cento Extra White 100% reciclado de Fedrigoni, el libro de 200 páginas Circular Design for Fashion de Ellen MacArthur Foundation se centra en un atrevido diseño, impreso de manera sostenible, en otra industria en la que la creatividad y el consumo tienen que volver a alinearse para hacer frente a los desafíos actuales.

“Nunca habíamos producido tanta ropa. Nunca la habíamos usado tan poco”. Esta es la llamativa afirmación en una de las primeras dobles páginas introductorias. La publicación estudia el problema, analiza cómo una economía circular de reducción de residuos y contaminación, reutilización y reciclaje puede cambiar la dinámica de la moda y habla con algunos pioneros de esta nueva forma de diseñar y producir.

Diseñado en Montreal, Canadá, por la agencia creativa mundial Sid Lee, e impreso en Oxford, Reino Unido, por Seacourt (ver pág. 38), el libro es justo lo opuesto a una revista de moda en papel estucado, pero sigue usando códigos del mundo de la moda en su lenguaje de diseño de formas cortadas, hilos y zurcidos. Circular Design for Fashion utiliza una ilustración y una tipografía expresiva para exponer sus argumentos. El libro está impreso en negro y en tres colores Pantone neón que deslumbran (gracias a la impresión sin agua) en las páginas no estucadas. En lugar de recurrir a la típica reproducción CMYK para las fotografías, estas se convierten para imprimirse en los mismos cuatro colores. Técnicamente, significa que el trabajo puede imprimirse usando menos colores, pero visualmente confiere a las fotografías una cualidad surrealista al reproducirlas en la misma paletas de colores que las ilustraciones.

Couverture gaufrée à froid et papier 100 % recyclé FreeLife Cento Extra White de Fedrigoni : Circular Design for Fashion, le livre relié de 200 pages de la Fondation Ellen MacArthur, suscite une impression d’audace et de durabilité pour un autre secteur où, en réponse aux enjeux de notre époque, la créativité et la consommation doivent se réaligner.

“Nous n’avons jamais produit autant de vêtements. Nous n’en avons jamais aussi peu porté.” Telle est l’affirmation saisissante de l’une des doubles d’ouverture. L’ouvrage décortique le sujet et explique comment une économie circulaire de réduction des déchets et de la pollution, de réutilisation et de recyclage peut changer le mode de fonctionnement de la mode ; son argumentaire donne la parole à certains pionniers de ce nouveau mode de conception et de fabrication.
Conçu à Montréal, au Canada, par l’agence de création internationale Sid Lee et imprimé par Seracourt à Oxford, au Royaume-Uni (voir p. 38), le livre n’a rien d’un magazine de mode sur papier glacé, même s’il suit toujours certains codes de l’univers de la mode dans son design constitué de formes découpées, de fils et de coutures. Circular Design for Fashion utilise une typographie et des illustrations expressives pour faire valoir ses arguments. Grâce à la technique d’impression sans mouillage, les couleurs d’impression de ce livre (noir et trois couleurs Pantone fluo) ressortent clairement sur ses pages non couchées. Au lieu d’utiliser la reproduction en CMJN classique pour les photographies, celles-ci sont converties pour être imprimées à partir des quatre mêmes couleurs. Techniquement, cela signifie que l’ouvrage peut être imprimé avec moins de couleurs, mais visuellement, cela donne aux photographies une qualité surréaliste, en jouant sur la même palette de couleurs que les illustrations.

Project details (Créditos)

Diseño: Sid Lee. 

Dirección de diseño: Marie-Elaine Benoit. 

Diseño e ilustración: Mélanie Boucher, Marie Chénier, Benjamin Lamingo L’écuyer

Impreso por Seacourt usando planchas sin agua y tecnología de secado LED.

Páginas de texto impresas en FreeLife Cento Extra White 120 g/m2

Encuadernado e impresión de bordes a cargo: Diamond. 

Cubierta laminada usando Cellogreen, una película sostenible y recyclable.

Links

ellenmacarthurfoundation.org

sidlee.com

seacourt.net 

diamondprintservices.com

celloglas.co.uk

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